Castilla-La Mancha amplía la temporada de caza mayor hasta el 1 de marzo tras el temporal: monterías, batidas y ganchos tendrán más días


El Gobierno de Castilla-La Mancha ha decidido ampliar la temporada de caza mayor hasta el 1 de marzo de 2026 como respuesta directa a las numerosas cancelaciones de monterías, ganchos y batidas provocadas por las intensas lluvias registradas durante enero y febrero.
La medida, acordada con el sector cinegético, permitirá reubicar las jornadas suspendidas dentro de este nuevo plazo autorizado, garantizando así que las acciones colectivas previstas puedan celebrarse con normalidad.
La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, explicó que los propios representantes del sector trasladaron su preocupación por la imposibilidad de celebrar muchas cacerías debido al estado del terreno y a las condiciones meteorológicas adversas.

🗓️ Una ampliación de una semana sobre el calendario oficial

La orden general de vedas fijaba inicialmente el final de la temporada de caza mayor el 21 de febrero de 2026, dentro del calendario cinegético 2025-2026.
Con la modificación anunciada por la Junta, el periodo hábil se prolonga aproximadamente una semana más, hasta el 1 de marzo, para compensar la pérdida de actividad causada por el temporal.

Esta ampliación afecta principalmente a modalidades colectivas tradicionales como:

Monterías

Batidas

Ganchos

Todas ellas especialmente sensibles a la climatología y al estado del monte.

⚖️ Seguridad jurídica y trámites más rápidos para organizar cacerías

La Administración autonómica modificará la orden vigente para dar cobertura legal a la reprogramación de jornadas suspendidas, con el objetivo de aportar “seguridad jurídica al sector” en un contexto climatológico excepcional.
Además, se ha decidido simplificar los plazos administrativos:

El tiempo de comunicación previa se reduce de 10 días a solo 5 días.

Será necesario presentar una declaración responsable que justifique la suspensión anterior por causas meteorológicas.

🐗 Control de sobrepoblación de ungulados: una de las claves de la decisión

La reducción de cacerías no solo afecta al calendario, sino también a la gestión de fauna silvestre.
Según la Consejería, la falta de acciones cinegéticas no contribuye a controlar la sobreabundancia de especies de caza mayor, lo que puede generar impactos ecológicos, económicos y sociales.
La normativa regional ya contempla medidas dirigidas a reducir densidades de ungulados como ciervo, gamo, corzo, jabalí o cabra montés, especies cuya gestión poblacional forma parte de la planificación cinegética anual.

🌊 Un invierno marcado por lluvias intensas e incidencias

El contexto meteorológico ha sido especialmente complicado.
La región llegó a activar el Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones (PRICAM) en fase de emergencia en toda Castilla-La Mancha debido a los episodios de lluvias persistentes.
Este escenario provocó accesos impracticables, manchas anegadas y riesgos de seguridad que obligaron a suspender numerosas jornadas ya organizadas.

💶 El peso económico de la caza en Castilla-La Mancha explica la reacción rápida

La decisión también tiene una lectura económica.
La actividad cinegética mueve alrededor de 963 millones de euros anuales en la región, genera unos 21.800 empleos y representa aproximadamente el 2,1 % del PIB autonómico, según estudios del sector.
Además, Castilla-La Mancha cuenta con unas 110.000 licencias de caza, lo que evidencia la dimensión social y económica de esta práctica en el medio rural.
En muchas comarcas, las monterías son un motor directo para hostelería, organización de eventos, rehalas, guardería rural y servicios auxiliares.

🌄 Más allá del deporte: gestión del territorio y prevención de daños

Especialistas del ámbito cinegético recuerdan que la caza mayor en la región cumple una función clave de gestión:

Previene daños agrícolas por exceso de jabalí y cérvidos.

Reduce riesgos de accidentes de tráfico con fauna.

Mantiene el equilibrio entre poblaciones animales y capacidad del hábitat.

La propia planificación anual establece periodos diferenciados por especies —por ejemplo, ciervo, gamo o jabalí suelen cazarse entre octubre y febrero— adaptando la presión cinegética a los ciclos biológicos.
La ampliación extraordinaria no modifica esos criterios técnicos, sino que permite ejecutar acciones ya previstas que no pudieron desarrollarse por la meteorología.

📊 Un ajuste puntual, no un cambio estructural del modelo cinegético

Desde la Administración autonómica se insiste en que se trata de una medida excepcional ligada a circunstancias climáticas concretas, no de una ampliación permanente del calendario.
El modelo regional mantiene su planificación anual mediante la orden de vedas, que regula periodos, cupos y modalidades para compatibilizar aprovechamiento cinegético y conservación de la biodiversidad.

Castilla-La Mancha amplía la temporada de caza mayor hasta el 1 de marzo tras el temporal: monterías, batidas y ganchos tendrán más días

9

Comentarios

Escanea el código QR con tu teléfono para descargar