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12 febrero, 13:37
Hugo López
Caza del muflón en Alicante en época de celo: rececho de montaña, disparos largos y gestión cinegética en uno de los terrenos más duros del Levante
Lejos de la imagen turística del litoral, el interior montañoso de Alicante ofrece uno de los escenarios más exigentes para la caza mayor en España. Barrancos abruptos, crestas rocosas y laderas de piedra suelta convierten cualquier rececho en una prueba física seria, incluso para cazadores experimentados.
En este entorno se desarrolló la jornada protagonizada por Carlos —cazador, guía y taxidermista—, que afrontó un rececho en los últimos días del celo del muflón europeo, una de las especies más técnicas de cazar en montaña abierta.
El muflón no es una especie autóctona de la Península: fue introducido con fines cinegéticos a mediados del siglo XX y se expandió por distintos sistemas montañosos españoles, desde Cazorla hasta la Muela de Cortes o la sierra del Cid en Alicante.
🐏 El celo del muflón: el momento clave para el rececho selectivo
El periodo de celo se concentra en otoño, principalmente entre octubre y noviembre, cuando los machos compiten por los grupos de hembras y se vuelven más visibles en posiciones dominantes.
En Alicante, la temporada hábil de caza suele extenderse de septiembre a febrero, coincidiendo con la mayor actividad de la especie.
Este comportamiento hace del celo una ventana ideal para el rececho selectivo: los machos maduros se exponen más, pero siguen siendo extremadamente desconfiados y detectan con facilidad cualquier movimiento o viento mal gestionado.
🔭 Localización del grupo y selección del macho adulto
Nada más iniciar la jornada apareció la primera manada. Entre los animales había varios machos jóvenes con opción de disparo inmediata. Sin embargo, la decisión fue clara: continuar la búsqueda de un ejemplar adulto.
El rececho del muflón no es una caza de oportunidad, sino de selección. El objetivo es un animal hecho, con desarrollo completo de cuernos y comportamiento territorial, algo que exige paciencia, kilómetros y lectura del terreno.
Los machos pueden alcanzar alturas de 70–80 cm a la cruz y presentan cuernos curvados característicos, rasgo que define el valor cinegético del ejemplar.
🥾 Aproximación táctica en terreno de media montaña
El muflón ocupa preferentemente zonas de media montaña seca y pedregosa, hábitats donde mantiene ventaja visual frente a posibles amenazas.
Ese tipo de relieve obliga a recechos largos, normalmente a pie, en contacto directo con el terreno.
Tras varias horas de búsqueda, otro grupo fue localizado a casi 900 metros sobre una línea de cresta. A partir de ese momento comenzó la parte más delicada: la aproximación.
Cada paso debía sincronizarse con el ruido ambiental —en este caso, el tránsito aéreo cercano— para evitar alertar a los animales, una técnica habitual en recechos donde el silencio absoluto juega en contra del cazador.
🎯 Disparo a 300 metros: precisión y equipo ligero para caza de montaña
Cuando la manada comenzó a inquietarse, no fue posible recortar más distancia. Tocaba resolver el lance con un disparo largo, alrededor de los 300 metros, una distancia habitual en recechos de montaña abiertos.
El rifle empleado, un Howa M1500 Superlite, está diseñado precisamente para este tipo de caza: pesa alrededor de 2 kg, lo que facilita largas caminatas sin penalizar precisión.
Su configuración ligera y precisión sub-MOA lo convierten en una herramienta pensada para recechos exigentes donde cada gramo cuenta.
El primer impacto alcanzó al animal, y un segundo disparo aseguró el lance.
⛰️ El verdadero esfuerzo empieza después del disparo
Como ocurre en la mayoría de recechos de montaña, cobrar el animal fue más duro que abatirlo.
Descender un barranco y remontar una ladera inestable con equipo y tensión acumulada es parte inseparable de esta modalidad.
Ahí reside la diferencia entre la caza en rececho y otras modalidades: no hay accesos fáciles, ni caminos, ni vehículos. Solo terreno y resistencia.
🦌 Un macho adulto: biología, historia y valor cinegético
El muflón europeo es considerado la más pequeña de las ovejas salvajes, con pesos que pueden rondar varias decenas de kilos según edad y hábitat.
Su biología está marcada por:
Luchas entre machos durante el celo.
Gestación de unos cinco meses tras la reproducción otoñal.
Alta capacidad de adaptación a terrenos abruptos y secos.
Las cicatrices, golpes frontales y desgaste de cuerna observados en los grandes machos reflejan años de competencia y supervivencia, elementos que definen el valor real del trofeo más allá de la medición.
📊 Situación del muflón y gestión cinegética actual en la Comunidad Valenciana
La presencia del muflón en la Comunidad Valenciana está integrada dentro de la gestión de caza mayor en numerosos cotos distribuidos por cientos de miles de hectáreas.
Los datos administrativos muestran que la gestión se centra más en el control y mantenimiento poblacional que en repoblaciones, que son puntuales y muy limitadas.
En paralelo, la normativa autonómica trabaja en planes de regulación de ungulados silvestres para equilibrar poblaciones y reducir impactos en el medio natural y agrícola.
Esto sitúa al muflón dentro de un modelo de aprovechamiento cinegético regulado, donde el rececho selectivo sigue siendo una herramienta clave de manejo.
🌍 Expansión de la especie en España y adaptación al medio
Desde su introducción cinegética en la década de 1950, el muflón se ha extendido por múltiples sierras españolas gracias a su enorme capacidad de adaptación y dieta generalista.
Hoy está presente en enclaves tan diversos como:
Sierras de Cazorla y Segura
Serranía de Cuenca
Muela de Cortes (Valencia)
Sierra del Cid (Alicante)
Montes de Toledo, Pirineos o sistemas béticos
Su alimentación poco selectiva le permite aprovechar pastos, brotes, bellotas o cultivos, lo que explica su capacidad colonizadora.
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